“La enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes habéis de comprender y querer”

Yo estuve en Cuatro Vientos con Benedicto XVI. Soy uno de los miles, millones de jóvenes que no se movieron bajo la tormenta que se desató en la noche del 20 de agosto escuchando al Papa. “Si ellos resisten, yo me quedo” fue su reacción a sus 84 años. Todo eso sucedía en el mismo lugar en el que hace unos años Juan Pablo II se declaraba “un joven de 83 años”. Increíble.
¿Qué tiene que ver esto en este blog? Mucho. Uno de los 12 discursos que pronunció el Papa en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, fue en el encuentro con profesores universitarios jóvenes. La mayor parte de sus palabras en ese discurso las podemos considerar en el marco general de la educación. El Papa nos habló de algunos principios educativos básicos, de unas ideas madre que tienen que estar en la mente y en el corazón de todo educador.
El papa recordó sus primeros pasos como profesor universitario en un país con muchas carencias materiales y heridas abiertas por la II Guerra Mundial. En ese marco cuenta el Papa que “todo lo suplía la ilusión por una actividad apasionante”. Nos dio ideasparaeducar.
Ahí van algunas de las ideas:
“…los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber, sabiendo escuchar y viviendo en su propio interior ese diálogo interdisciplinar; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad.”
“…os animo encarecidamente a no perder nunca dicha sensibilidad e ilusión por la verdad; a no olvidar que la enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes habéis de comprender y querer, en quienes debéis suscitar esa sed de verdad que poseen en lo profundo y ese afán de superación. Sed para ellos estímulo y fortaleza.”
“Si verdad y bien están unidos, también lo están conocimiento y amor. De esta unidad deriva la coherencia de vida y pensamiento, la ejemplaridad que se exige a todo buen educador.”
DISCURSO COMPLETO
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