
La crisis de los 6 años es menos profunda que la anterior del NO. Puede pasar indadvertida. Es como una miniadolescencia. Dura muy poco tiempo, pero el chaval la sufre con mayor o menor intensidad.

Al cumplir los 6 años deja de ser una criatura mimosa y encantadora (sin exagerar, ¡claro!). Sin previo aviso tiene un carácter impredecible: se rebela para imponer su voluntad. No acepta la autoridad y se enfrenta. Ríe hasta llorar, y llora hasta perder el control. No hay quien le entienda. Durante estos meses se siente desorientado. Tiene miedo. Puede reaccionar de forma desconcertante, desproporcionada, y a veces hasta violenta. Algunos especialistas afirman que este tipo de reacciones tiene su origen, simplemente, en el acelerado desarrollo de su sistema nervioso. No hay que asustarse si tiene manifestaciones sorprendentes, como si tuviera más edad. Y al poco tiempo sufre una especie de brusca regresión a los primeros años, y se pone a lloriquear. También se puede empecinar en un capricho bobo, y enseguida llenarte de besos (si eres su mamá). Esta actitud es natural. Es síntoma de que madura y se desarrolla como persona. Pero ahí estás tú, sobretodo mamá y papá, para ayudarle a superarla con comprensión y paciencia.
Veréis como en muy poco tiempo se estabiliza.
