Un regalo inmenso

    

Martes 19. Estoy en el despacho, 16:43 h. Es el despacho más concurrido de toda la primària, hace esquina en medio del hall y tiene dos puertas. Entra por una de ellas uno que ya pasó por el ciclo inicial, y mientras pasa, porque va de paso, le pregunto “¿Qué haces?”, y me contesta con un cariño inmenso: “Voy a secretaria y sólo quería saludarte”. Y mientras sale del despacho como si de un pasillo inesquivable se tratara, susurra para sí: “Me traes tan buenos recuerdos”. Me quedo paralizado unos instantes, y cuando he sido capaz de reaccionar… ese hombrecillo de 8 años ha desaparecido siguiendo su camino.

¡Mil gracias Pablo!. Sin quererlo me has alegrado un día en el que la lluvia, el cansancio, y las mil y una gestiones pendientes habían hecho que el ánimo estuviera bajo mínimos.

Los niños transmiten continuamente ilusión y ganas de vivir. Si consigues que ellos estén a gusto en el colegio, tú también lo estás.

Y es que en educación hay muchas de arena, pero las de cal valen por mil.

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3 Respuestas a “Un regalo inmenso

  1. La actitud de Pablo no es ni más ni menos que acción-reacción. Sois un equipo estupendo, que provocáis en los niños reacciones de este tipo. Y eso que Pablo es un niño movido y en más de una ocasión hay que ponerse serio con él. Tanto Pablo como su hermano quieren ser profesores de Turó cuando sean mayores… Pues por algo será…En casa no nos cansamos de decir que el suyo, el vuestro, es el mejor cole del mundo.
    Vuestra labor no tiene precio. Gracias!!!

  2. Un regalo inmenso
    Leido con interés y admiración tu comentario. Estamos totalmente de acuerdo contigo. Cuando uno realiza su trabajo con verdadera vocación y servicio, aparecen “Pablos” que te ayudan a seguir con la labor de educar y formar a los que en un futuro formarán parte de la sociedad en que vivimos.

    La elección de un buen colegio, donde la dedicación de la comunidad educativa sea vocacional y altamente preparada, es un patrimonio que los padres debemos en todo momento valorar.

    Sigue con tu dedicación, tus alumnos, sus padres, y los tuyos propios, te lo agradecen. Vale la pena, los esfuerzos realizados siempre tienen compensación.

    Con todo el cariño. Unos padres orgullosos.

    • ¡Un regalo todavía más inmenso! Leído el comentario con más interés y con mucha más admiración todavía si es posible. La respuesta es unánime: GRACIAS a vosotros. La ilusión y el entusiasmo, se alimentan de más ilusión y más entusiasmo.

      Mucha razón tienes con lo de que vale la pena, que los esfuerzos realizados siempre tienen recompensa. Con otras palabras podemos decirlo que siempre dan frutos. El tema es que en la mayoría de los casos esos frutos los profesores no los ven. Pero todo docente vocacional sabe que lo importante es sembrar, sembrar y sembrar…

      La verdadera vocación y servicio en la educación no sale de forma espontánea ni fluye de la nada. Se forja en una farga y sobretodo en una FAMILIA, que demuestra que cuando hay siembra… hay frutos… aunque a veces tarden… que os voy a decir.

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